Las energias renovables estan cambiando el futuro.

Los constantes avances tecnológicos, y la progresiva reducción de costos, estan provocando que las energias renovables crezcan a un ritmo el cual, hace apenas medio siglo hubiese sido inimaginable, y plantean un futuro prometedor para ellas.

Incluso sin tener en cuenta su beneficio para el medio ambiente, la mayoría de las tecnologías renovables ya son mucho más competitivas que las que dependen de los combustibles fósiles. Por esta razon, son los propios mercados los que están empezando a dejar de lado el carbón, el petróleo y el gas.

La situacion esta cambiando rapidamente.

Mas bien habria que decir “a pasos agigantados”. La evolucion exponencial que experimenta la tecnologia, y los avances en sistemas para la gestion energetica, hacen que las redes electricas, tal y como actualmente las conocemos, no tengan nada que ver con lo que, probablemente, veremos en no mucho tiempo.

“Redes inteligentes distribuidas”, “smart grids”, “micro redes interconectadas”, “prosumidores” (termino que hace referencia a todos aquellos puntos de estas redes en los que se produce y consume energia) sistemas inteligentes de acumulacion, “vehicle to grid” (v2g) interaccion de los vehiculos electricos en las redes electricas, y muchos otros,  son conceptos a los que nos vamos a tener que ir no solo acostumbrando, sino a comprender y aprender a manejar.

“Renovarse o morir”.

Este es el escenario en el que, mas pronto que tarde, los “actores” implicados en el sector energetico van a tener que jugar sus cartas y en el que los cambios no van a ser menores.

Las implicaciones que este nuevo modelo energetico que se plantea puede a generar no van a ser menores.

Estos cambios, que ya estan sucediendo,  no solo afectan al sector energetico. Abarcan muy diversas areas. La politica,  la economia, las relaciones internacionales, van a verse sin duda afectadas. Pero quizas, donde los cambios se hagan mas patentes sea en el ambito de lo social, en especial en todo lo relacionado con los “usos y costumbres” en nuestra manera de consumir. Todo ello puede propiciar la redistribucion de ciertas areas de “poder” o “inflluencia” en cada uno de esos ambitos  y, quizas, quien sabe, hasta surgan otros que ni tan siquiera conocemos hoy.

Probablemente, este nuevo “paradigma” energetico contribuya a inducir un cambio sustancial nuestra cultura, en nuestras costumbres y, quien sabe, quizas tambien en nuestra manera de ver el mundo.

El suministro de energía dejará de estar en manos de un pequeño grupo de países, ya que todo el mundo tendrá el mismo potencial de acceso e independencia energética. y, como consecuencia de ello, puede surgir una redistribucion de poder, ya que este dejará de estar en manos de unos pocos y se volverá más descentralizado y difuso.

 

Sugerencia.

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